¿Por qué la Luna se exalta en Tauro?

Dentro de las doce posibilidades (360 en realidad una por cada grado) de exaltación de la Luna, los antiguos han escogido el signo de Tauro. La exaltación en Astrología, se considera como la mejor posición en la cual se puede encontrar un planeta; posición en la cual se va exteriorizando con fuerza y profundidad la energía de este mismo planeta.

Para ciertos autores, un tal planeta es comparable a un invitado honorado en la casa de otra persona.

Ibn Ezra (1092-1167) escribía que un planeta exaltado es como “un hombre a lo más alto de su posición”. Otro autor árabe califica un planeta en exaltación como “un rey sobre su trono, exteriorizando su carácter sin control, en amo absoluto”.



Mientras, William Lilly (1602-1681) nota con menos clemencia, que “representa una persona orgullosa, arrogante, diciendo más de si-misma de lo que debería”. Cada autor tiene su valioso punto de vista, respetable y apreciable.


A pesar de que no por razones simbólicas, psicológicas o esotéricas los antiguos determinaron las dignidades astrologías, les voy a explicar porque la Luna se encuentra en Tauro exaltada, es decir, como "un rey sobre su trono".


La Luna rige y representa todo el mundo femenino en sentido de la existencia de origen: la madre. La mujer es madre por naturaleza, dadora de amor, de cariño, de vida; ella facilita el ambiente adecuado para facilitar y favorecer el crecimiento, dando seguridad y protección, excluyendo todo lo que pudiera ser una obstrucción a su misión de nutrir.

La Luna también representa, de forma analógica (e incluso científica) esa sustancia vital llamada emoción. Los mares se mueven a su ritmo, y las noches se vuelven frías y oscuras o calientes y luminosas según su querer.


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En Tauro, el ambiente es un ambiente primario que favorece y entrega toda la plena estabilidad, seguridad y tranquilidad, para como que la Luna allí se pueda sentar a hacer lo que viene hacer: huevos. La Madre tiene el mejor ámbito en el cual puede sentarse a ser madre: la Tierra. La analogía más potente que podemos asociar en cuanto a esta posición de la luna en Tauro es la siguiente: la luna es la Madre, Tauro es la Tierra. Allí llegamos a tener la Madre Tierra. Las personas con la Luna en Tauro son personas fértiles, capaces de procrear, transmitiendo estabilidad, enraizamiento, seguridad y protección para que a la vez sus hijos, protegidos (en caso de muchas luna en Tauro: animales y plantas) y demás puedan crecer con tranquilidad. Las emociones son apacibles, no tormentosas, y Tauro es un signo que provee la lentitud necesaria para como poder sentir y analizar el lento proceso emocional; el hogar que busca la Luna en Tauro es estable, fértil, solido, en el cual nunca falta el alimento, en el cual las necesidades primarias de la vida que busca Tauro son puestas como prioridad. Y sabemos que las necesidades primarias Taurinas no son solamente un poco de alimento y una cama para descansar, sino algo con un poco más de comodidad…


La Luna se exalta en Tauro, signo de mucha potencia interna (signo fijo de tierra), en el cual protege, fecunda, nutre y protege con toda su potencia, con todo su amor.

Quizás el hechizo lunar en ese caso sería el de quedarse en el apego de que los hijos son míos y, por lo tanto, el dolor y sufrimiento a desapegarse puede ser grande, pero en contra parte, la tierra sigue dando aun y aun a pesar de todo ese sufrimiento que nosotros humanos le causamos.


El aprendizaje relevante para una luna en Tauro es entender el proceso lunar como cíclico. Eso es lo que hace la luna: cumplir fases. La Luna se da completamente, y luego se retira cuando ya no es necesario quedarse; es algo que nos cuesta a los humanos.

Generalmente la digestión de las personas con luna en Tauro es lenta; se necesita tiempo para masticar (casi rumiar), para gozar la medicina de los alimentos; así mismo suelen alimentarse muy bien, con muchas verduras, siendo a menudo vegetarianos o veganos.

Las emociones se aprenden a manejar con calma y firmeza, sin que lleguen a ser como una montaña rusa. El contacto con la madre, dependiendo por supuesto de la casa en cual se encuentra la luna, de sus aspectos, y de la casa 4, tiende a ser sólido, fuerte, duradero y estable. No es que no haya conflictos vinculados a una cierta terquedad de ambas partes, pero es evidente que la persona con luna en Tauro aun en sus 40 años de edad sigue sintiéndose como “parte” de su madre.


Para resumir, la Luna en Tauro es el arquetipo de la Madre Tierra: nos protege, nutre, alimenta, fertiliza y fecunda, sostiene, alberga, de forma absolutamente incondicional, a pesar de todo lo que hacemos. SI ella nos da todo, seamos dignos de ser sus hijos ;)