Los luminarios y el ascendente



Afinemos el contexto:

​Ya has podido ver que la Astrología no es tan simple y vacía como los oponentes quisieran que se vea.

Para ayudarte un poco a comprender ese bellísimo lenguaje Astrológico, voy a emplear una imagen explicita.

En un equipo de futbol, tenemos 11 jugadores, cada uno ocupando un puesto distinto, por lo tanto, funciones distintas. Eso serían los planetas de la carta natal: Marte, Plutón, Neptuno, Mercurio etc. Por ejemplo, una de las funciones de Mercurio dentro del Sistema Astrológico es facilitar el aprendizaje y la comunicación de una persona.

Cada uno de los jugadores será calificado de forma específica; a veces bueno o malo, pero en realidad nunca nadie es bueno o malo, sino que responde ante una calificación más precisa: su velocidad, su precisión en tiro libre, su habilidad técnica, su capacidad para levantar la cabeza y ubicar a sus compañeros, puede ser individual o más colectivo etc. Esa calificación, esas características se asemejan a la posición de un planeta en determinado signo: se potencializa en unos aspectos, pierde fuerza en otros. Esto es, por ejemplo, Mercurio en Acuario: el pensamiento y nivel de intelecto es muy alto, pero a la hora de comunicarse puede ser muy desordenado o discontinuo; puede ser un genio, pero a la hora de hacerse entender por los demás es más complicado.

Más allá de las características de cada jugador, él va a tener vivencias mucho más concretas: mete un gol, un club le hace una excelente propuesta, se lastima en un entrenamiento, no sale de la banca, el público lo adora etc.

Estas van a ser las vivencias que se van a plasmar a través de las posiciones de los planetas en las casas astrológicas. Las casas son estos sectores que reflejan hechos y situaciones concretas que ocurren en la vida. Por ejemplo, el Sol en la casa X provee al nativo que tiene esa posición mucho éxito profesional y reconocimiento social; de seguro una carrera política o una profesión en la cual pueda resaltar su capacidad de liderazgo, por ejemplo.

Y para finalizar, el desempeño y los resultados del equipo dependerán de los vínculos y las correspondencias que cada jugador tendrá entre si. De forma explícita, por más cualidades que tenga un jugador del equipo, si no logra vincularse y entenderse con los demás no podrá resultar útil ya que estamos hablando de un deporte colectivo y no individual. Esta dinámica entre los planetas (jugadores) de la carta astral (el equipo), son llamados los aspectos astrológicos. Puede que tengas un Júpiter en Cáncer, exaltado en su mejor posición (excelente jugador), pero si los vínculos que tiene con los demás “jugadores” de la carta astral son conflictivos, el equipo entero sufre.

Esa, es la dinámica de la carta astral.

Ahora bien, entiendo de forma metafórica la dinámica de la carta astral, existen dos elementos que son muy importantes, fundamentales, y de los cuales no hemos hablado aun: el entrenador y el árbitro.

El entrenador es la consciencia, tu libre albedrio. Puede que existen muy malos jugadores en tu equipo, pero si tú eres un buen entrenador, sabrás dirigirlos para que se mejoren, esforzándose mucho y trabajando mucho sus defectos, y así podrán volverse fuerzas clave del equipo.

Lo extraordinario es que la Astrología te va a decir cuando un jugador está en un periodo de mal rendimiento, para que puedas remplazarlo por otro el tiempo necesario; o actuar con precaución para evitar problemas.

Pero entonces… ¿Quién es el árbitro? El juez, el maestro del juego, quien determina cuando empieza y cuando acaba un partido; en realidad, nosotros lo calificamos de bueno o de malo, generalmente porque nos victimizamos mucho, pero solamente hace que se respeten las reglas del juego. Ese arbitro es el gran universo, la esencia divina de Dios.

Los Luminarios​

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El Sol y la Luna, en realidad no son planetas, sino luminarios. Siguiendo la imagen expuesta anteriormente, el Sol sería el número diez del equipo. Es el quien guía sus compañeros, se responsabiliza por ellos, indica el camino que hay que seguir y toma las decisiones más importantes. Ese es el Sol, el astro rey, el centro de todo.

En Astrología, la presencia del Sol y su significado es de tremenda importancia, ya que nos define, nos da una identidad, una fuerza vital necesaria para vivir y una capacidad de crecer, brillar e irradiar esa luz que no envía. No es para nada que tan solamente considerando el signo solar ya obtenemos tantas características de una persona; así, por ejemplo, un Sol en Aries va a irradiar una gran cantidad de energía, a veces muy difícil de manejar.

El Sol, en su posición por signo y por casa, así como los aspectos que recibe de otros planetas, te hablará de tu confianza en ti-misma, de tu capacidad para irradiar y exteriorizar tu presencia ante los demás, de que manera puedes expresar tu individualidad, que tanta capacidad de liderazgo tienes, como se va a manifestar tu ego etc.

La Luna, mística, bella y resplandeciente, inconstante pero siempre presente, te va a hablar de tu vínculo con el pasado, tu infancia y del contacto que has tenido con tu madre. Ese reloj de plata colgado en la pared del universo mueve las mareas, y con ellas nuestras emociones y sentimientos varían en función de sus movimientos, tanto a nivel biológico como simbólico. Así la Luna tiene un vínculo con nuestro corazón, nuestra sensibilidad, y nuestra búsqueda de la seguridad. En cuanto a la imagen que hemos empleado anteriormente, dentro del equipo de futbol la Luna sería el arquero. Ella protege, cuida; es esencial para nuestro desarrollo.

De alguna forma, mientras el Sol se refiere a lo que somos, la Luna nos habla de lo que hemos sido y de cuales son estos mecanismos inconscientes a través de los cuales actuamos cuando nos sentimos inseguros, desprotegidos. Así mismo ella nos brinda información acerca de nuestros dones y talentos innatos que hemos aprendido desde niño y poseemos por dentro independientemente de si los usamos o no. Así, una Luna en Escorpio nos habla de una persona sensible, muy intuitiva, que a menudo busca el refugio a través de un mecanismo inconsciente de autoflagelación. Una persona con esta posición muchas veces ha tenido un vínculo demasiado estrecho con su madre, lo cual la invita de forma natural a buscar sentirse segura a través de una posesividad en la cual no se logra respirar con fluidez.

Tanto el Sol como la Luna son muy importantes en la interpretación de la carta astral, son dos “jugadores” clave sin los cuales el equipo pierde su unicidad, su fuerza.

El Ascendente

​La carta Astral se compone de 12 casas, cada una regido por un signo y ocupadas por los planetas. El orden de estas casas cambia constantemente gracias al movimiento de rotación de la Tierra que da la vuelta sobre si misma en aproximadamente 24 horas; gracias a ese movimiento tenemos tiempos de luz y tiempos de oscuridad.

El Ascendente es el nombre que se le da al signo que se encuentra en la cúspide (entrada) de la Casa 1.