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La Carta Natal : comprensión de una matriz resonante


Comprender la carta natal no es una tarea sencilla. Después de tantos años de estudio, lectura, formación, análisis y observación, a veces tenemos la impresión de estar ante un agujero negro. Sabemos qué es, cómo funciona, pero a pesar de todo todavía no sabemos completamente hacia dónde nos lleva.


Hay muchas maneras de analizar un tema. Podemos analizarlo desde un ángulo kármico o psicológico. Puede entenderse como exclusivamente basado en eventos, de una forma predictiva. Puede interpretarse de acuerdo con reglas tradicionales o modernas. Cada maestrito con su librito. A menudo estamos de acuerdo con ciertos componentes del lenguaje, como el hecho de que la Luna simboliza a la madre, pero a menudo no estamos de acuerdo con otros: ¿Qué sistema de casas deberíamos utilizar? ¿Zodíaco tropical o sideral? ¿Qué orbe para una conjunción con los luminarios? ¿Nodos lunares verdaderos o medios? Y las respuestas nunca son obvias, especialmente si nos dedicamos a la investigación. Es mucho más sencillo ponerse de acuerdo con un autor, o con una academia, para seguir reglas de interpretación fijas, estables, es decir, saturninas. Lamentablemente, cuando estas reglas son saturninas no nos permiten evolucionar. Debemos ir más allá de Saturno, donde nada es estable, todo es posible pero nada es seguro. Sin perder de vista las bases estructurales que están en la raíz del lenguaje astrológico, sin perderse. Es la integración de Saturno la que nos permite llegar más lejos.


Y es la investigación la que permite la evolución del arte astrológico.


Dicho esto, concibamos un tema como una matriz que contiene un código energético específico de cada individuo. Por más extravagante que parezca, en mi opinión, eso es realmente lo que es. Este código inscrito en todos y cada uno de nosotros es multilingüe. Habla de la astrología junguiana, así como del inconsciente colectivo o la herencia transgeneracional, pero todavía ignoramos la verdadera fuente resonante a la raíz de tal correspondencia cielo-tierra, la carta natal humana (u otra).


Esta matriz que subyace a la expresión psicológica y experimental del ser humano (o de cualquier ser), tiene una resonancia extraordinaria. ¿Por qué hablar de resonancia? Porque la resonancia vibratoria representa actualmente una teoría plausible que podría explicar muchos hechos observables a nivel astrológico que no podemos explicar desde un punto de vista exotérico. Todos somos matrices vibratorias, parecidas a las partituras resonantes pero más complejas: esas manifiestan notas a veces armónicas, otras veces disonantes (aspectos fluidos o aspectos complejos [...]), con las que a veces emergen sonidos melodiosos, otras veces ruidos traumáticos. ¿ Por qué ? Si hablamos de aspectos, entre otros, al ser estos los componentes dinámicos más integrales de la lectura e interpretación astrológica, pareciera que se exteriorizan a través de una mala comprensión analógica de los arquetipos a nivel del inconsciente colectivo, al menos en lo que respecta a la cuadratura, a la oposición y en el caso de determinadas conjunciones. Es decir, el problema no viene de la cuadratura en sí, sino de la intensidad que representa. Cuando el aspecto es tenso, complejo, intenso o mal descrito como "negativo", la conciencia de quien lo encarna se antagonizará excluyendo uno de los dos componentes del aspecto. En otras palabras, si soy Neptuno – Saturno, es probable que niegue una de las dos, lo que creará una gran dificultad dentro de la integración de estas dos funciones planetarias y que provocará precisamente la llegada de la misma por destino. . Si soy Neptuno – Saturno y niego – no voluntariamente – la presencia de Neptuno, este se manifestará directamente dentro de los eventos y personas que forman parte de mi “sistema” energético. Debería tener experiencias profundas de confusión, disolución y conciencia, caracterizadas por otros factores de la carta natal (casas, signos, etc.). Entonces, por mucho control que pueda intentar darle a mi Neptuno, por mucho que intente encerrarlo, rechazarlo, reprimirlo, este pasará "a través" de las celdas que lo confinan y se manifestará de una manera mucho más intensa, más compleja porque no estaré en absoluto preparado para recibirlo.


Así resuena la matriz energética, y cuando ante la vista de ciertos tránsitos y otros un aspecto particular se resalta, se "activa", aparecerá y se manifestará con mucho poder. Podríamos explicarlo con la famosa frase de Carl Jung: “lo que niego me somete, lo que acepto me transforma”, salvo que en lo que a transformación se refiere, lamentablemente la aceptación no es suficiente.


El fenómeno de la resonancia se caracteriza por una transferencia máxima de energía entre dos sistemas oscilantes y completos. Podemos observar este mismo sistema operativo haciendo vibrar un diapasón a una determinada frecuencia: un diapasón cercano a éste, afinado a la misma frecuencia, amplificará las vibraciones de este primero, mientras que otro que no tenga la misma frecuencia no va a tener algún efecto. En este caso es el aire el que permite el acoplamiento entre los dos osciladores.


Dentro de la carta natal podríamos observar el mismo principio de resonancia, aunque todavía no entendemos su naturaleza física.


La carta natal alberga entonces esta matriz que podría describirse como “vibratoria”, donde ciertos componentes resonarán de forma armónica y otros de forma disonante.


Es sencillo de entender desde un punto de vista teórico, pero mucho más complicado cuando hablamos de Enrique o Isabel. Cuando Plutón hace vibrar la Luna, y además con un nivel de intensidad como el de la conjunción, por ejemplo, se vuelve más complejo, mucho más complejo.


En un contexto humano, social, cada persona encarna ciertos componentes, que vibrarán en resonancia con ciertas personas, o experiencias, como un fenómeno de atracción que se amplificará cuando haya negación o represión de uno de sus componentes.


Por ejemplo cuando Saturno forma una cuadratura con Neptuno y la conciencia intenta rechazar a Neptuno, inconscientemente calificado de "antagonista" para la conciencia que no tolera la intensidad de la cuadratura, habrá momentos en que ciertas personas resonarán con este Neptuno y serán automáticamente atraídas por la materialización de una experiencia necesaria para la toma de conciencia que encaminará al ser del cual se trata hacia una mayor Autorrealización. En este último caso, debe poder estar abierto a sacar conclusiones constructivas, lo que no siempre es fácil. Este fenómeno, precisamente observable en Sinastría, permitirá que dos seres entren en resonancia, pero con un nivel de complejidad mucho mayor porque son múltiples energías planetarias las que entrarán en resonancia, y no sólo dos, aunque podemos determinar perfectamente la “clave”, elemento que permite la unión, o que la sustenta.


Es decir, la matriz energética (carta natal) de la persona A resonará con la de la persona B, donde el encuentro con la persona B es el verdadero ASPECTO que los une. Es decir que es el vínculo en sí mismo que resonará con la experiencia necesaria dentro de ambos seres para profundizar su autoconocimiento y su realización profunda.

No existe una predeterminación absoluta dentro de la carta natal, pero tampoco existe el libre albedrío en su sentido intrínseco. Existe una capacidad de internalización y de autocomprensión que nos permite posicionarnos frente a las experiencias y comprender su significado, liberándonos del conflicto al que muchas veces estamos apegados, por no decir capturados. No podemos evitar ciertas experiencias, son necesarias para nosotros desde un punto de vista Kármico, Transgeneracional, pero podemos aceptarlas para disfrutar de una forma mucho más libre y constructiva de vivirlas.



Tomemos un ejemplo concreto y real. Saturno conjunción Neptuno en casa 5. Recordaremos que la tendencia de la conjunción precisamente es ser sumamente inconsciente. Su plan de acción es dinámico y generará una erupción de situaciones en las que me he metido de frente sin tener conciencia de todo lo que se ha hecho para llegar a tal situación. La persona en cuestión fue violada cuando tenía 14 años. No por Saturno/Neptuno, sino por Lilith en 5 en la doble cuadratura de Júpiter (regente de 8, ocupante del ASC) y Venus (regente del ASC). Esta persona se ha cerrado completamente a su sensibilidad, se ha bloqueado completamente tras este episodio traumático. Al cerrarse a su sensibilidad y a todas las funciones y experiencias que Neptuno puede transmitir y significar, otras funciones de su carta natal también se ven afectadas, especialmente las funciones pasivas y sensibles de nuestro sistema: Venus y la Luna. Esa es otra historia, seamos breves. Por un lado, la persona en cuestión está completamente saturnizada en lo que respecta al dominio de la casa V, es decir, la autoexpresión creativa del ser y, por lo tanto, poniendo todo el paquete en Saturno y negando su Neptuno, este último se materializó a través de numerosas experiencias. : primero el amor. Un compañero sin aristas, sin estructura, completamente neptuniano: poeta, perdido, adicto, desprovisto de Saturno (precisamente en la cuadratura del Sol de éste por sinastría). A partir de entonces, el compañero entra en la casa 7, en Escorpio, es Plutón el que complementará el vínculo: precisamente en Sinastría, el compañero ubica su Plutón a 3 grados del Sol de la persona que describimos. Percibimos la resonancia: la persona, excluyendo a Neptuno, lo materializa desde fuera. Excluyendo completamente a Plutón, es decir la liberación del trauma sexual y su curación, al cerrar las puertas que le impiden evolucionar y curarse, este último se materializa todopoderoso a través de su compañero.


Posteriormente, tras muchos años de sufrimiento en pareja, cuando la pareja comienza a agredir a sus hijos y amenazarla con intentos de suicidio (chantaje y manipulación plutoniana), ella decide poner un límite, un borde, termina la relación y solicita el divorcio. En este momento, Saturno está en cuadratura con su Sol. Me estoy saltando muchos detalles para abreviar, porque una lectura astrológica no es en absoluto apropiada por escrito, pero sólo quiero dejar claro cómo el vínculo de resonancia entre una persona y situaciones/vínculos/encuentros se hará evidente a través de los mecanismos en juego, significado por las configuraciones planetarias. En el caso de esta persona, tras el divorcio, serán los hijos convertidos en adolescentes los que tendrán problemas neptunianos: ningún límite, ninguna estructura, ninguna autoridad, ningún Saturno parecería manifestarse en sus vidas. Recuerde que la conjunción Saturno/Neptuno se produce en 5, y es la negación de la capacidad de expresarse creativamente, la negativa a poder vivir de manera placentera, satisfactoria y en el reconocimiento de sí mismo lo que proyectará la conjunción en los niños. Esto vale para cualquier ser humano: si no se apropia de su casa 5 la proyecta sobre su descendencia. Entonces, la persona ha empezado a integrar su Plutón, consulta constantemente a un psicólogo durante años, es por necesidad. De lo contrario, según ella, no habría aguantado. Nuevamente encontramos a Neptuno/Saturno.


Los niños encarnan entonces a Neptuno, mientras que la persona encarna a Saturno: trabaja, sostiene, labora, se encarga de todas las responsabilidades, en ausencia absoluta de presencia paterna. Ella no puede ser una autoridad para estos niños porque no lo es para sí misma. No hay integración de Saturno, siempre está rígido, contenido, extremadamente proyectado y la persona empieza a ser más consciente del Neptuno que lo acompaña. A pesar de todo, los niños se las arreglan como pueden, y cada uno lo hace según su propia carta natal, su propio código energético.


La persona luego, al jubilarse, integra aún más su Neptuno/Saturno en 5: hace arte en cerámica, Yoga, Meditación, natación…. A través de vivencias y experiencias tomó conciencia de encarnar a este Neptuno/Saturno, tomó conciencia de integrarlo, y lo hizo en paralelo con la psicoterapia, es decir, donde intentará liberar la culpa, la ceguera que tenía y que dejaron secuelas a su alrededor. Muchas otras anécdotas se encontrarán dentro de esta persona/carta natal.


Comprender el funcionamiento profundo de la carta natal, matriz energética del ser, comprender este código astrológico que nos simboliza, que nos atraviesa y que nos determina es fundamental para la Astrología. Si soy Saturno/Neptuno es para siempre, tal es la determinación, la inevitabilidad de encarnar “quién soy”. Aunque puedo entenderlo, tendré que vivirlo, porque por mucha conciencia que pueda tener de Saturno/Neptuno, será necesario experimentar muchas capas de él para "expresar" la esencia de lo que es, en relación con las casas involucradas en su interior (algo diferente en el caso de la casa 12).


Sin embargo, pude comprenderla e integrarla y, por lo tanto, permitirme sintetizar esta configuración mucho antes de que me lleve a numerosas experiencias indeseables. Si soy Saturno/Neptuno, y encarno exclusivamente a Saturno, Neptuno llega por destino. Si jugara con Neptuno, sería Saturno quien llegaría por destino. Puedo culpar al padre, a la vida o a todo lo que fue “víctima” de Neptuno/Saturno. En realidad debería sentir gratitud por cualquiera que pudiera encarnarlo para que yo pudiera conocerme a mí mismo. Si permanezco en una dimensión mundana y materialista sufriré eternamente por los millones de injusticias de las que soy víctima, y ​​al posicionarme como víctima nunca encontraré la resiliencia, ni el camino hacia la transformación. Al analizar una serie de cartas, vemos claramente la doble resonancia entre lo que soy y lo que experimento, y entre lo que encarno y lo que proyecto. La doble resonancia entre personas y situaciones que me llegan por destino porque se afinan en un mismo oscilador vibratorio (ya sea Neptuno/Saturno, Luna/Sol, Venus/Urano o el que sea) por un lado, y los tránsitos y progresiones que permiten evidenciar los momentos en que ciertas energías y funciones planetarias resuenan con mi carta natal.


La carta natal vibra y resuena constantemente dentro de este campo de experiencia terrenal que es nuestro, y las condiciones evolutivas de la especie humana son las que hacen que la comprensión e interpretación de la carta natal cambie significativamente. Nuestra forma de pensar es todavía primitiva, todavía condicionada por ideologías religiosas y miles de años en busca de supervivencia, y es comprendiendo la profundidad y la resonancia de la carta natal que podemos aprovechar los verdaderos recursos de lo que significa ser humano. Estamos siempre condicionados por una falta de integración plutoniana, donde siempre nos polarizamos entre el bien y el mal, sin darnos cuenta de que “por cada bomba que cae, millones de acaricias alimentan a la vida” (Facundo Cabral). Emanciparnos de las condiciones de nuestra estructura energética astrológica significa comprender que debemos dejar de polarizarnos constantemente dividiendo los arquetipos. Por lo tanto, la Astrología contiene una sabiduría muy profunda que corresponde a cada persona manifestar a su manera.


La Astrología es para al astrólogo lo que la vela es al marinero. La carta natal, su brújula.


Depende de nosotros hacer el esfuerzo de convertirnos en buenos navegantes para que la Astrología brille e ilumine el camino de quienes siguen en la búsqueda de la autenticidad.

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