El equipo astrológico: entendiendo la carta natal



A menudo, durante los cursos de astrología que repartimos, hay una gran confusión y una gran cantidad de preguntas con respecto a los roles respectivos de los signos, planetas, casas y aspectos astrológicos. No es siempre fácil al principio de percibir la trama que existe, que reside allí puesta en la carta natal. Por eso tomamos un ejemplo metafórico muy concreto que arroja luz sobre la situación y nuestro nivel de comprensión, lo comparto a continuación deseando que les sea aclarador y útil.


La interpretación de la carta natal y, por tanto, la capacidad de desarrollar una forma de pensar astrológica, y por tanto analógica, sólo es posible cuando los conceptos básicos y las reglas de interpretación se adquieren plenamente y en profundidad.



Los signos zodiacales representan una trama de energía circular, que comienza dentro del más simple y espontáneo, Aries, el cual se irá haciendo más complejo y enriquecido (y también perderá espontaneidad y sencillez) gradualmente hasta llegar a la culminación en Capricornio para luego dirigirse hacia la disolución en Piscis, antes de volver a entrar en su estado manifiesto, nuevamente en Aries, y así continuar su camino circular.


Por tanto, no hay ni bueno ni malo signo, ni una persona Tauro o Leo al 100% y esto por dos motivos: el primero es que todos los signos tienen puntos fuertes y puntos de dificultad, que no son más que dos caras de una misma moneda. Entonces la Astrología nos enseña que el talento es detrimento y viceversa, porque si tengo un máximo de energía manifiesta, capacidad de actuar, impulsividad, fuerza motriz activa, es completamente lógico que por otro lado, la paciencia, la capacidad de reflexión y meditación. será más difícil de acceso. Entonces, para Aries, que Escorpio sea tan complejo e inclinado al drama emocional es incomprensible, y para Escorpio, que alguien sea tan irreflexivo y directo como Aries es un enigma. Uno no es mejor que el otro. Cada uno tiene su propio diseño. Cada uno es una expresión de integridad, perfección y singularidad.


La razón por la que nadie es Aries o Acuario exclusivamente es muy simple: estas energías son arquetipos, que describiremos de manera absoluta y unilateral para lograr un grado profundo de comprensión, pero cada uno de nosotros tiene todos los signos zodiacales dentro de su carta natal. Por otro lado, incluso cuando el Sol está allí, no describirá sistemáticamente una intensidad relacionada con la energía zodiacal en cuestión, ya que puede haber contrastes antagónicos que enriquecerán y complicarán el análisis. Por tanto, esta es la principal razón por la que no es posible aprender astrología exclusivamente por medio de los libros.

En cuanto a los planetas, son los verdaderos actores de la matriz astrológica. Representan las funciones mismas de todo lo que es y todo lo que somos (y hay mucho que decir y comprender).


Las casas son simplemente los distintos campos de experiencia y desarrollo de sus funciones planetarias.


Finalmente, los aspectos son las relaciones que las funciones planetarias, los actores de la carta natal, tienen entre ellos. Son fundamentales y aportan una riqueza y precisión muy importantes. Mucho hay que decir sobre este tema. Pero mantengámonos enfocados...

Ahora incorporemos la metáfora de un equipo de fútbol.


El equipo es la carta de nacimiento. Es decir, esta es la persona en cuestión. Tú, yo o quien sea que analicemos.

Entonces tenemos once jugadores en el equipo. Entonces, de la Luna a Plutón somos 10, e integraremos a Ceres como el undécimo jugador porque ha demostrado su valor. Dejemos de lado a Quirón, Lilith, los Nodos, la Rueda, etc. por el momento.


Entonces seguramente la Luna podrá ser un buen arquero, porque sabe proteger lo más vital... Marte un delantero perfecto, porque corre directo hacia su meta a toda velocidad. Podemos imaginar una defensa de Saturno y un número 10 solar. En resumen, por analogía podemos deducir fácilmente la posición que corresponde a cada planeta.


Cada jugador tendrá características muy específicas: algunos jugadores son simplemente excelentes (en casa o con alegría), pero a veces demasiado seguros de sí mismos, otros tienen un potencial enorme pero son rebeldes, hay que ayudarlos a desarrollarlo; otros son más neutrales. En realidad cada uno juega a su manera, al igual que cada planeta exteriorizará una energía particular según el signo en el que se ubique (e incluso el grado, dignidades menores y más... ¡pero hagámoslo sencillo!).

Luego vienen los aspectos. Las relaciones que los jugadores tienen entre sí. No solo la relación como amistad o vínculo consciente que se manifestarán el uno al otro sino sobre todo, la capacidad de jugar juntos. Entonces, algunos jugadores, ya sea un Júpiter en Cáncer o un Saturno en Aries, tendrán buenas o malas relaciones entre si. ¡Imagínese un gran jugador que tiene que jugar con alguien a quien odia! Allí se complicará, y efectivamente, veremos resonar todo en la cancha (las casas). Sí, las casas nos van a decir lo que está pasando, y hacia dónde va, cuándo va... van a hacer que Júpiter en Sagitario marque un gol de un tiro libre o una mala entrada de Neptuno en Libra resulte en un penalti con tarjeta amarilla.


Aquí estamos. Este es el tejido del equipo astrológico. Podríamos desarrollarlo mucho más pero entonces ya no se trata de saber astrología, sino que también deberías meterte en el fútbol (jajaja).


Pero luego, les pregunto, si los jugadores son los planetas, los signos son sus potencialidades y sus características, las casas los hechos y los aspectos las relaciones que tienen entre ellos, entonces, ¿quién es el entrenador? ¿Y quién es el árbitro?

Pensemos por un momento ... tal vez tendrías la tentación de pensar en el Sol como un entrenador, pero no es así: el Sol juega y es fundamental para el juego, es el centro, ¡el número 10!


Simplemente, el entrenador es nuestra conciencia, nuestro libre albedrío. Él es quien tendrá que hacer todo lo posible para construir algo hermoso y constructivo con el equipo que tiene. Él es el elemento clave. Es la pieza fundamental. ¿Qué tipo de entrenador tienes? ¿Quién quiere ganar el juego a toda costa? ¿O el que quiere ver a su equipo divirtiéndose y divirtiéndose? O el que prefiere dejarlo pasar sin enredarse demasiado en el juego, al final cambiará de equipo tarde o temprano ...

El entrenador es fundamental: entrenará a los jugadores lo mejor que pueda, tanto individual como colectivamente para que puedan mostrar su mejor potencial.


Entonces, ¿quién es el árbitro?


Solo nos queda algo que no mencionamos: y en definitiva es fundamental, lo determina todo.

El árbitro es Dios. Dios no religioso, no condicional. Es la ley del Karma, la vida misma. Es la creación y la vibración universal, la que da sentido y establece las verdaderas reglas del juego.